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Aventuras en clásico el milagro de lourdes

El Milagro de Lourdes en Seat 127 y 850

A principios de mes acometimos otra alucinante aventura en coche clásico. La misión era, ir hasta Lourdes (Francia) coger agua de sus fuentes y volver a Madrid en como máximo 24 horas. ¿Lo lograriamos?

La proeza no era tan «facil», iriamos por carreteras secundarias, fuera de autopistas y mucho menos peajes. Serían unos 1200 km ida y vuelta. Podemos dividir esta aventura en 3 partes. Quedamos en mi casa a las 23:45 y justo a las 12 de la noche empezamos la aventura.

1200 km en 24 horas con la misión de llegar a Lourdes y llevar su agua embotellada.

La primera parte fue algo complicada, debido a que condujimos de noche. El motivo es sencillo, quería estar cerca de Navarra y los pirineos al amanecer para ir con más seguridad y disfrutar más del paisaje con la luz del sol. Las cosas importantes las hariamos de día. El tema es que al pasar por los pueblos de Guadalajara, en las carreteras se nos cruzaban animales y no quería atropellarlos. Además, había justo un eclipse lunar y el cielo estaba negro como el culo de un grillo: no se veía mucho.

Llevábamos gasolina en bidones por si no encontrábamos gasolineras abiertas, afortunadamente encontrábamos gasolineras 24 horas, en cuanto veiamos una llenábamos.

El primer pueblo donde la se nos hizo de día fue el de Aibar. A partir de ahí el recorrido fué precioso. Antes de seguir con la narración os dejamos un video resumen.

El milagro de Lourdes, crónica

La parte de los Pirineos espectacular, el tramo de Navarra con los Pirineos, por Larra Belagua fué apoteosico, era casi onírico. Verdes prados, caballos salvajes, curvas, carreteras estrechas..Estábamos disfrutando y de momento, la mecánica aguantaba.

En los Pirineos, ya fuimos por carreteras muy estrechas, de doble sentido y con muchas curvas. En este video os muestro de qué tipo de carretera habño y son por las que iriamos hasta Lourdes.

Los Pirineos en Seat 127 y Seat 850

La segunda parte se podría decir que fue cuando llegamos a Lourdes. Qué lugar, comimos, compramos unas botellas para echar agua de las fuentes habilitadas, se dice que es milagrosa, había gente prácticamente bañandose. Aunque yo sea excéptico, respeto mucho las liturgias y las creencias de las personas. Aunque no creas en ello, en cierto sentido todo aquello te atrae, te enseña y te hace remover tus pensamientos. Sin duda, seas cristiano o no, creas o no, haz una visita a Lourdes.

Aventuras en clásico en Lourdes con un Seat 127 y un 850.

Tras llenar las botellitas y comprar un rosario a mi creyente suegra, después de llegar tendría que verla, partimos hacia Madrid. Íbamos bien de tiempo, el paraje igual de alucinante, para la vuelta iriamos por los Pirineos de Francia-Huesca, más concurridos que nuestro paso por Navarra.

Seat 127 y 850 en Lourdes (Francia)

Todo iba de fábula, hasta que en Huesca al repostar, el Seat 850 rompió el tornillo de la abrazadera de la dinamo, conseguimos arreglar el estropicio, pero eso nos quitó varias horas con lo que no llegariamos en 24 horas máximo.

La tercera parte, tras esa rotura, transcurre por autopista. Ya que no cumpliriamos el milagro, lo que nos quedaba de Huesca a Madrid lo hicimos de noche por Autopista llegando a Madrid a las 3:30 de la mañana.

Fueron 27 horas y media seguidas, dormimos 1 hora al salir del Lourdes, con lo que prácticamente fué sin descaso. Llegué cansadisimo a casa, el cuerpo se encontraba pesado y los últimos 40 km antes de llegar fueron complicados. Al final, casi obramos el milagro. Aún así, algunos datos: llegamos los dos, trajimos agua de Lourdes e hicimos 1250 km en total en 27 horas, por carreteras donde la media era de 50 o 60 km/h. No está mal. Próximamente más.

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Aventura al stelvio en 127

La Aventura del Stelvio en Seat 127 y Renault 5 (2)

6:00 toca el despertador. No hay agua caliente asi que me ducho con agua fría. José seguia un poco contrariado, se había dado cuenta que esta aventura no eran unas vacaciones, además se levanta muy gruñon. A las 6:30 estabamos ya todos junto a los coches para salir.

Hago una inspección ocular, refrigerante bien, aceite bien, todo parece correcto. Arrancamos, caliento un poco el Seat 127 y en marcha. Hacía fresquito y en unos 20 minutos pasamos la frontera a Francia. En el primer lugar que vimos tomamos un café con leche. Hoy la etapa será muy dura. Hemos reservado hotel cerca de Turín, el hotel se llama Quo Vadis y tendremos que pasar los Alpes por la noche.

El Seat 127 ya en Francia

Tendriamos que llegar lo más cerca a Turín, en esta etapa, saldriamos a las 6:30 y llegariamos a las 23:50.

Sandra, la hija de José que tiene 11 años, se está comportando como una campeona, así que decidimos parar en un centro comercial a comer, una hamburguesa, en una hora estamos fuera volviendo a los coches, con algo de calor. Ahora empezaría lo complicado.

Tomamos parte de la ruta napoleonica, la verdad es que era muy bonito todo aquello, la Provenza tiene un color especial. Cuando se iba haciendo de noche, nos encontramos con los Alpes, fué muy divertido pero a mi Seat 127 le tenía que haber puesto unos faros de largo alcance. No se veía mucho y me decidí a poner el navegador a través del movil para ir viendo como eran las curvas.

El problema no era sólo que no se veia mucho, sino que ya llevábamos cierto tute conduciendo. En estos casos, lo mejor es ponerse detrás de alguien que vaya a tu ritmo, detrás. Y así hice, un Subaru se me fué, pero nos pusimos detrás de un BMW e 36 para ir pasando las complicadas curvas de los Alpes. Llegamos a la frontera con Italia de noche. Que sensación da ir pasando fronteras. En un día, habiamos estado en España, en Francia y ahora en Italia. En coches clásicos.

Cuando creiamos, tras la frontera, que el terreno sería más recto nos equivocamos. A eso de las 23h me llama un teléfono de Turín, mientras sorteábamos curvas. Era del hotel de None, el Quo Vadis, una señora bastante mayor que lo regenta genial, pero cuando le dije que estabámos a una hora… Se sorprendió pero dijo que nos esperaba.

Llegamos al hotel, serían las 23:50, llamamos al timbre que accede al parking y nada. En tres ocasiones y nadie contesta. ¿Nos habrán dejado fuera?. Decido cantar a todo pulmón y con las fuerzas que me quedaban el O sole mio. De repente una luz, sale la señora y nos abre con el mando a distancia. Hemos llegado.

Tras subir el equipaje, le digo a la señora del hotel que mañana también nos tocaba partir pronto. Tenemos que estar a las 9:30 en Nerviano. ¿Quiere que la page ahora? Domani. Perfecto, a dormir todos. A la mañana siguiente la señora nos preparó un delicioso café y en marcha.

En el próximo capitulo, nos encontraremos con nuestros amigos italianos del Club 127 Italia. Iremos al museo Alfa Romeo, comeremos en el Lago Como y dormiremos en Bormio antes de subir el Paso del Stelvio. Donde Max, que tiene una tienda de recuerdos en lo alto de la cima, nos hará de cicerone.

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